
Un nuevo aniversario, el numero 26, del desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas, comenzando un conflicto bélico que terminó el día 2 de junio de ese año con la rendición de las fuerzas argentinas.
Hoy debemos recordar y reivindicar. Debemos recordar y evocar a los caidos en la guerra. Además es nuestro deber reivindicar los derechos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgia, Sandwich e Islas del Atlántico Sur.
También creo que la guerra no puede ser un mecanismo de solución de conlfictos, sino la vía diplomática.
La guerra de Malvinas no fue sino, el último manotazo de ahogado del último gobierno militar de la Argentina para perpetuarse en el poder. Fracasada su gestión económica y su proyecto de hegemónico, tomó la única causa común del imaginario popular argentino. Y lo hizo de una manera brutal. En forma desprolija, sin planificación, con problemas de comunicación y cogestión entre las diferentes ramas de las fuerzas armadas.
Lo único que logró la guerra es postergar la discusión de soberania sobre las islas y que sea el último de los dominios de ultramar que los ingleses devuelvan. La tierra donde se derramó sangre inglesa para continuar la dominación, no es de fácil entrega. Malvinas no es Hong Kong, ni Gibraltar.
Para aquellos que dedicaron su vida y dieron su vida en la guerra, como Nación, le damos las gracias y nuestro eterno agradecimiento. Es nuestro deber que sus nombres no sean olvidados. A los que nos llevaron al conflicto, le debemos nuestro mayor desprecio.
Y no hay que olvidarse que las Malvinas son Argentinas.